Avanza el proyecto de huertas en las unidades de detención
diciembre 21, 2010
Mañana el PRODA entrega una bomba de agua en la cárcel de Cutral Có. El proyecto apunta a brindar herramientas de autogestión y una formación en la actividad hortícola a los internos.
El gerente del Programa de Desarrollo Agroalimentario (Proda), Ariel Zabert y el presidente de la Cámara en Todos los Fueros de la II Circunscripción, Dardo Walter Troncoso recorrerán mañana el espacio productivo de la Unidad de Detención Nº 22, ubicada en el área oeste de la ciudad de Cutral Co.
En la oportunidad, el Proda entregará una bomba de agua sumergible de 2 ½ HP (caballo de fuerza), que garantizará el funcionamiento de los sistemas de riego en las áreas destinadas a la producción hortícola en esa unidad de detención.
Dentro del perímetro de la cárcel se están desarrollando dos espacios de cultivos, uno destinado a la producción para autoconsumo de los reclusos huerteros y de sus familias; y el otro para uso comunitario. De esta forma, 11 internos trabajan la tierra integrando una actividad terapéutica-productiva en su rutina diaria.
Estos espacios de trabajo surgen a partir de un convenio interinstitucional para desarrollar huertas y granjas en las cárceles neuquinas, e incluye a diversas áreas del estado provincial, como el Tribunal Superior de Justicia, los ministerios de Desarrollo Territorial a través de su programa de Desarrollo Agroalimentario PRODA, de Desarrollo Social, las secretarías de Educación y Seguridad y el Sistema Penitenciario Provincial. Cada uno de estos organismos aporta los recursos técnicos y materiales conforme los proyectos específicos que se elaboren para cada unidad carcelaria.
Con esta finalidad ya se delimitaron las parcelas productivas, se instalaron los sistemas de riego, tanques de reservorio de agua, se planificó la siembra y se destino un técnico agrónomo para el seguimiento de los procesos productivos, como así también fueron capacitados dos agentes de seguridad de la unidad, que coordinan y trabajan junto a los internos la tarea cotidiana.
El proyecto, que apunta a brindar herramientas de autogestión y una formación en la actividad hortícola, se divide en dos etapas, que van desde la instalación de la Huerta Protegida, la formación de los recursos humanos, el seguimiento técnico, siembra y cosecha. En la segunda etapa, los huerteros podrán aumentar su capacidad productiva mediante técnicas nuevas y con tecnologías que posibiliten generar excedente para la comercializar a pequeña escala, o para ser incluido en experiencias de economías sociales como pequeños emprendimientos.














