Discurso del Gobernador Jorge Sapag en las Jornadas Preparatorias – Región Patagónica, en el ámbito de la 3º Conferencia Nacional de Jueces.
agosto 22, 2008
A la señora ministra de la Corte Suprema de la Nación, (Carmen Argibay), y amiga de la provincia de Río Negro y Neuquén y de la Patagonia, como dijo el doctor Ricardo Kohon (presidente del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén), casi por nobleza y por adopción: es un verdadero honor, es un privilegio compartir esta ruta con usted, con su trayectoria como docente, su trayectoria como defensora de los derechos de la mujer, su trayectoria en la carrera judicial.Le queremos dar la bienvenida y, permítame, como gobernador de la provincia, declararla huésped de honor en nuestra provincia; aunque creo que es más vecina nuestra de lo que nosotros mismos creemos, porque realmente tiene amor y pasión por nuestra querida tierra.
Doctor (Rafael) Gutiérrez, (presidente de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las Provincias Argentinas y Ciudad Autónoma de Buenos Aires), gracias por su presencia. Doctor Kohon, gracias por la posibilidad de estar aquí compartiendo con esta audiencia. Funcionarios judiciales y del poder Judicial de la provincia del Neuquén, de Río Negro, de la justicia federal, profesionales, y gracias a esta casa, por permitirnos estar en esta reunión.
Yo simplemente quiero darles las palabras de bienvenida y sumarme tal vez a algún concepto escuchado recién por mí del doctor Ricardo Kohon en relación al poder Judicial y la función del juez que me trae recuerdos de debates. Yo, por las actividades que he desarrollado en los últimos 15 años, la actividad cercana a la justicia la he ido soslayando en lo que tiene que ver con el aspecto profesional; pero he estado muy cerca de lo que tiene que ver con temas institucionales, con el funcionamiento de la República y de la democracia.
Yo celebro estas reuniones porque creo que es la manera en que se van actualizando y manifestando los conceptos acerca de qué poder Judicial tenemos que tener, y que no solamente abarca al poder Judicial sino a los tres poderes del Estado.
Un Estado cada vez más exigente; una sociedad cada vez más fracturada, con mayores problemas, con muchas exclusiones sociales, con muchos conflictos sociales que golpean a la puerta de los tres poderes del Estado. Con más fuerza en algunos que en otros, pero que golpean a la puerta y se expresan de distinta manera.
Y tenemos la obligación de ir viendo cómo resolvemos el conflicto social a partir de un análisis pormenorizado justamente de normas, conductas y valores. Creo que las cosas las tenemos que ir tamizando y actualizando para poder darles respuesta.
Cuando lo escuchaba al doctor Ricardo Kohon, me acordaba que yo tuve dos profesores, tuve muchos profesores muy buenos y dos que fueron excelentes, que fueron los que me introdujeron a la teoría tridimensional del derecho de Rudolph von Ihering.
Y en esa teoría tridimensional se queda plasmada la idea de que las conductas, lo sociológico, lo fáctico, los valores y las normas están interrelacionados, juegan; y el juez, el gobernante o el legislador tienen que estar trabajando en esas tres esferas del derecho, por así decirlo, para ver cómo se encuentra la verdad y cómo se busca la verdad para, en un caso de justicia, tomar la decisión más correcta. Y, en otros casos, para encontrar la mejor forma o la mejor legislación.
Creo que en este proceso que vivimos los argentinos tenemos que trabajar arduamente; modernizar los tres poderes del Estado, las instituciones, y tratar de hacer del Estado un buen Estado; que no funciona bien si no hay buenas instituciones. Pero, para que esto ocurra, tienen que haber buenos hombres y buenas mujeres al frente de las instituciones.
Entonces el tema se transforma en un análisis de cuáles son las cualidades, cuáles son las condiciones o cuáles son las informaciones, formaciones y preparación que tiene que tener cada persona que tiene que estar al frente de las instituciones.
Muchas veces pienso, cuando firmo los decretos que vienen a mi despacho, cuántos derechos uno consagra o puede vulnerar. Pregunto muchas veces cuál de estos decretos es el que puede afectar incluso hasta a próximas generaciones. Lo mismo con proyectos de leyes que salen desde el Ejecutivo, con la redacción de normas que luego impactan en los otros poderes del Estado.
Porque los tres poderes del Estado, si bien son independientes en sus funciones y sus visiones, forman parte del mismo poder que es el Estado. Si bien la independencia que es pregonada como tal es importantísima, y tiene que ser sostenida y defendida, no es la existencia de compartimentos estancos. Los tres poderes del Estado tienen que estar interrelacionados, tienen que estar vinculados y tiene que haber un diálogo interinstitucional para poder resolver los problemas.
Es imposible, como decía el doctor Ricardo Kohon, que un funcionario judicial, del Ejecutivo o del Legislativo diga que sólo legisla, sólo sentencia o sólo decreta; y se aísle de la realidad social que lo circunda, porque en definitiva se puede equivocar y hasta puede estar leyendo `el diario de Irigoyen` (por la creencia popular sobre un diario sólo con noticias complacientes, que le entregarían al ex presidente Hipólito Irigoyen sus asesores).
El vínculo con la sociedad hay que mantenerlo siempre, estar muy cerca de la gente en las tres funciones de los tres poderes del Estado.
Y creo que en el Poder Judicial, en este proceso de modernización que tiene que vivir permanentemente, tiene que tener cerca el tema de la independencia pero también el tema del acceso a la justicia, de la tutela de los derechos y los intereses legítimos de los ciudadanos. Que el ciudadano perciba y sienta que su lucha por el derecho y por la justicia tiene un ámbito adecuado donde su bien jurídico está verdaderamente tutelado y protegido. Para que tenga esta protección, tienen que haber buenas normas y un buen proceso en las instituciones y, repito, buenos hombres y buenas mujeres al frente de estas instituciones.
Creo que sigue estando vigente lo que decía Sócrates, ya hace 26 siglos, sobre que el juez debe escuchar con respeto, debe contestar con sabiduría, debe analizar la situación con prudencia y debe resolver con imparcialidad. Esto, dicho hace 26 siglos, hoy tiene una vigencia absoluta y creo que en definitiva todo se traduce en lo que hablábamos antes: que haya buenas personas al frente de las instituciones, buenos hombres y buenas mujeres.
Dicho sea de paso, teniendo a una mujer de la talla y de la calidad humana de Carmen Argibay en esta mesa, tenemos que trabajar también para que haya en la sociedad argentina y en la sociedad neuquina un equilibrio entre las decisiones que toman los hombres y las mujeres.
Que las voces de unos y de otros son importantes para tener impacto en la sociedad, justamente por esto de que tanto el hombre como la mujer escuchan pero tal vez escuchan de maneras distintas. No en vano yo elegí para que me acompañe en la fórmula como vicegobernadora a una mujer, y me alegro que en la Corte tengamos la presencia de una mujer de sus características, de su trayectoria y de su calidad humana. Muchísimas gracias por la posibilidad de estar sentado al lado suyo y ojalá que vuelva pronto a la provincia de Neuquén, que ya es su casa. Muchísimas gracias.














